Mujer
Te esperaba impaciente esa mañana, llegaste en medio de varias personas que nunca habíamos visto, nuestras miradas se cruzaron... seguía impaciente esperando el momento de estar contigo. Cuando por fin estuvimos juntos, te abracé y te sentí como nunca había sentido a una mujer entre mis brazos. Te cante una canción al oído mientras bailábamos suavemente por la habitación. Mi voz se quebraba, mi corazón latía, mis ojos se nublaron de tanta emoción. Me remeciste entero, rompiste mis esquemas... nos miramos a los ojos, comprendí que ya no podía ser el mismo... desde entonces algo comenzó a cambiar en mí...
A mi hija Francisca








